viernes, 22 de marzo de 2013

Metamorfosis


Despliega sus alas coloridas
Como un árbol alza su ramaje,
Movido por el viento, ambiciona
A recoger un espacio y removerlo.

Allí juega la mariposa
Agarrándose al rozamiento atmosférico,
Suponiendo que encerraba los segundos.

Hacía frío.

Se encerró en su cuerpo,
Se tapó con sus mantas
Haciendo de sí un arco-ovillo.

Era como un puro de fino tabaco
Que se escondía entre luces blancas
Que se dispersaban en reflejos.
Volvía al ser, volvía a nacer.
Era cúpula reintegrante.
El tiempo se le echaba encima.
Volvía, volvía al génesis.

Pasaron los días del invierno,
Pasaron ya las blancas noches,
Se acercaba la flor al mes caliente
Y vi romperse la crisálida de aquellas alas
Donde un gusano resurgía, triste imagen,
De aquellos colores; me encontré sus patas:
Repugnantes manos, polvorienta pasionaria.

Ya al árbol le picaba la corteza,
Quería arrancarse aquella muda.
El estertor se hacía eco entre sus ramas.
Le picaba, aquel monstruo le picaba.

Las ramas se le encogían,
La oruga allí lo penetraba.
La belleza nos lo hizo imperceptible.
Los colores lanzaban la incógnita,
La trampa su máscara coloreada.

El árbol en pedazos se deshacía.
Caía con la aguja del reloj.
El viento repetía el eco, el viento.
Viento de expiración sin esperanza última.

Caía así la última hoja, en primavera
Fue la pasión del árbol de savia pura,
Que creyendo en la imagen de la mariposa
Se vio apuñalado por la oruga.

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