viernes, 8 de febrero de 2013

"De grammatica rerum, quae meum occidit"

( A propósito del próximo examen de sintaxis)

Ya viene la muerte a mí, en el páramo la parca me persigue.
Es viernes, la gente sale a la calle mientras que en mi casa solo hay un flexo que ilumina. La mesa está abarrotada de papeles, libros, folios en blanco que me dicen: " así, así es la vida". Me veo imbuida en la nada, las letras dicen que están diciendo algo bueno, yo solo digo que no entiendo nada. Me adentro entre las sombras y el flexo decae, se va cubriendo de tristeza.
Debería salir a la calle, pero no hay tiempo; los segundos pesan, los minutos cansan y los árboles se me aparecen. Salen como churros, se desvanecen como el polvo: cambio de hoja y adiós... Comienza de nuevo.
Llevo el día entero adentrándome en el bosque, la pitonisa a veces me rescata, pero solo es un puente pequeño, un salto ínfimo para todo lo que hay que subir. Los escalones van de núcleo a núcleo y es la esencia del saber que la vida se me va entre estas cosas.
Mañana será otro día, saldré casi con el sol, corriendo entre la gente que vive alegre un sábado, como judíos en su día de fiesta; pero para mi no hay xabbat, hay sabatina y campanas: campanas que redoblan a muerto.
Que salga el sol por donde quiera, que mañana el bosque se abra y en sus hojas encontremos un poco de luz. Yo solo pido eso. No quiero morir sabiendo que lo estoy haciendo. Que mañana la vida sea un logro, uno más entre tantos.