domingo, 6 de noviembre de 2011

En mis dolores de cabeza

Pasa el tiempo, vuela como ave rapaz que no se detiene ante su presa: pasan los segundos, los minutos, las horas; pasan los días, los meses… pasa todo y nada me pasa porque me he encerrado en mi cobertizo y me he empeñado en no abrirle la puerta a nadie.

Intento correr, saltar, dejar de soñar por un segundo y olvidar todas aquellas películas que vi y aquellos cuentos que leí para, así, poder bajar de esta nube y abrir la puerta a algo nuevo. Me he encerrado en mi mundo: autista, callada, soñadora… Me he supuesto errante en una realidad que no me gusta y me callo… Me callo cuando quiero desaparecer de esos instantes en los que la luz exterior entra por mi ventana.

Prefiero mi cueva, mi caverna; prefiero no ver nada que ver todo aquello que el mundo me puede dar. Prefiero vivir a oscuras, ignorante de los designios que la vida tiene para mi, ignorante de un mundo en el que yo no asisto a las reglas de normalidad aparente.

Yo debí nacer en otra época. Mi pensamiento es tan novelado, tan antiguo, tan romántico que vivo como si en mi cabeza hubiera un autor decimonónico que me impreca sus palabras y hace que las espute, que las diga a voz en grito en un lugar donde los sentimientos solo son el eco abstracto de aquellas épocas pasadas donde el poder era lo único que no atendía a los designios del amor verdadero.

¿Para qué lucharon tantos, para qué murieron, para qué escribieron tantas y tantas palabras si hoy, cuando la libertad es plena, el amor se convirtió en libertinaje y se perdió? Me gustaría saberlo, pero siento que cada vez sé menos del mundo y entiendo menos lo que soy y lo que hago aquí.

Yo solo quiero querer como mi corazón quiere y ha querido, porque es tanto lo que siento en mi interior que a veces pienso que voy a explotar para perderme entre tantos y tantos seres asentimentales.

No quiero seguir viviendo en un mundo donde mis pensamientos son para los locos. No me siento loca ni enajenada, solo confusa ante un mundo al que le ha dado por vivir de una manera en la que el corazón solo es un órgano que nos permite vivir.

Yo siento mis latidos, los escucho e, incluso a veces, los extraño. Yo no escucho voces, ni veo dioses donde no los hay… Solo miro en mi interior y no por ello soy extraña.

jueves, 3 de noviembre de 2011

La academia de sonrisas. (Historias de Guasalot)

Hace mucho tiempo ya, el mundo era un lugar triste, donde nadie podía sonreír. Sin embargo, en el reino de Guasalot, vivía un haga que tenía el poder de hacer feliz a todo el mundo. Se decía que era tanta su felicidad que podía regalársela a todo aquel que fuera a visitarla, porque era tan bella, que con solo una sonrisa suya, el hombre más triste del mundo podría volver a ser feliz.

Muchos fueron los que se agrupaban a las puertas de su casa para que los sonriera, pero muchos más los que querían conquistar su amor con el fin de alcanzar la felicidad suprema y no tener que volver a pasar penurias. Ella, sin embargo, siempre se negaba a enamorarse porque prefería regalar su sonrisa a todo el mundo y no solo a una persona.

Un día llegó a Guasalot un hombre extranjero que había recorrido medio mundo para encontrar al hada. Él había sido muy desgraciado desde pequeño, quedó huérfano con tan solo tres años y su vida había sido una inmensa serie de penurias.

Una noche, estando en una taberna, escuchó hablar del hada, de la que decían que era el ser más maravilloso de la tierra. Después de escuchar, estupefacto, la historia de aquel hombre decidió buscar la felicidad allá donde fuera.

Tardó casi diez años en llegar hasta Guasalot. Cuando llegó a la muralla del reino, venía magullado y harapiento. Tenía la ropa llena de sangre de heridas y su cara estaba negra por la mezcla del polvo del camino y las lágrimas derramadas.

Estando ya ante la muralla, cayó rendido y estuvo tirado en el suelo hasta que un campesino lo recogió y lo llevó a su casa. Estuvo durante diez días postrado en la cama, donde, mientras dormía, relataba su historia a través de los sueños.

El campesino, después de escucharlo, llamó al hada para que fuera a visitarlo. Al llegar a la casa, la sombra empezó a invadir la cara del hada como si, de repente, toda la felicidad que tenía se hubiera esfumado. Al ver al extranjero sintió una punzada en el corazón, como si una flecha le hubiera atravesado.

Se acercó lentamente y, justo cuando estaba rozando con las manos el cabecero de la cama, el extranjero despertó, cruzando la mirada con el hada, lo que hizo que se sintiera el hombre más feliz del mundo.

Pasaron los días, las semanas, los meses y el hada y el extranjero cada vez estaban más unidos. Pasados los años se casaron y tuvieron un hijo. Éste adquirió el don de su madre de hacer feliz a la gente y el gusto de su padre por viajar. De esta manera, decidió recorrer la tierra regalando una sonrisa para que, con el tiempo, el mundo pudiera ser un lugar feliz.

Tras muchos años viajando y haciendo que la gente sonriera, él volvió a Guasalot y allí fundó una escuela de sonrisas en la que no era necesario un don como el suyo, sino las ganas de hacer feliz a la gente. Por eso y, gracias a él, desde ese momento, el mundo está plagado de hombres que te hacen sonreír.

(A los payasos y a aquellas personas que en algún momento de mi vida me hicieron sonreír)

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Porque Roma no paga a traidores

Me niego a aceptar que un ego abstraido en el uso de cultismos se escude en su altivez para criticar el amor...

Hace mucho tiempo descubrí que el mundo era más grande de lo que querían mostrarme. Cuando estaba en clase siempre hablaban de la reproducción como un acto por el cual el amor de dos personas se traducía, a través de una cópula, en la creación de un nuevo ser (dejando ya atrás los diversos cuentos de semillitas o abejas y flores).

Aquel día me di cuenta de que el amor era más que aquella base reproductiva que todo ser humano, como cualquier animal, debería llevar a cabo. El amor era un sentimiento tan amplio como cualquier otro y, como tal, podría sentirse por cualquier persona fuera cual fuese las condiciones que esta tuviera.

He visto y sentido diferentes tipos de amor y no por ello me siento extraña. Desde el amor a mis padres, a mi hermano, a mis familiares- ya fueran cercanos o lejanos- a mis amigos y aquellas personas que, por los avatares de la vida, han llegado a tocar mi corazón con las puntas de sus dedos…

He sentido cariño, pasión, deseo, obsesión, odio transformado e indiferencia por cualquier persona, fuera cual fuera su sexo, su edad y su pensamiento y, finalmente, creo no haber muerto en el intento, sino todo lo contrario, he aprendido a valorar cada vez más a las personas que han compartido cada instante-a los que están y a lo que ya se fueron- fuera bueno o malo su comportamiento para conmigo, y no por ello les guardo ningún tipo de rencor.

Hace algunos días que tengo varios pensamientos en la cabeza, desde que alguien que parece abandonado al mundo de la fantasía ha querido hurgar con sus manazas el significado de este sentimiento para adecuarlo a su pensamiento más que obsoleto. Vi su texto de “gallitos” por encima y, realmente, me pareció logrado. Era como ver un filete suculento, sin embargo, cuando lo abrías con el cuchillo, le salían millones de gusarapos e infectos olores que abogaban por una veloz y desmesurada visita a la basura.

Era como ver un plato de esos que sirven en las altas cúpulas de la sociedad, donde todo es adorno y poca es la esencia. Tan carente de significado estaba, que en un intento por mejorar sus ideas farragosas, su tecla fue a dar en el punto menos indicado haciendo de su trabajo un magnífico borrón de tinta al que solo un bastardo sin corazón querría no prenderle fuego.

Callé, sin embargo, porque me parecía que responderle en su propio espacio era adentrarme en lugares pantanosos y preferí dejarme de luchas cruentas a través de un espacio como el que ahora me dispongo a utilizar. Pero creo que no es justo obviar el hecho de que una persona se dedique a proferir insultos contra otras por el simple hecho de que amen o no a una persona sea cual sea el sexo de su amante.

Me he dado cuenta de que ya no importa nada de lo que se pueda creer porque siempre habrá alguien que intente destrozar el sueño de cualquiera de sus semejantes solo por el hecho de que, en su visión del mundo, se le tornen diferentes.

Sí, me callé porque me parecía que responderle en su juego era darle alas para que se creciera, pero hoy ha habido alguien que me ha demostrado que callarse cuando algo no está bien es lo que realmente atenta contra la libertad de las personas que en aquel texto se criticaba.

Yo creo que vivo en el siglo XXI, y, por eso, me parece de muy mal gusto ser un anacrónico homófobo que en vez de intentar amar a alguien, se dedique a crear el odio entre los demás. Viva y deje vivir y ya no es solo por aquellos a quienes el otro día tuvo la indecencia de equiparar con enfermos de todas las clases, sino también a aquella que ha tomado por dama para sus juegos de amor cortés.

Si no sabe amar no sé qué licencia tiene para criticar el amor de otras personas pues, al fin y al cabo, solo es amor y este nunca, NUNCA, busca el hacer daño.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Decepciones de otoño

Quizás sea la respuesta menos digna, pero sí la más sentida, la menos pensada, la que ha salido desde lo más hondo de mi alma como un grito silencioso, callado, que ha ido perdiendo su voz en un camino lleno de alcohol y lágrimas frías que han surcado los montes del destino para abrirme un poco más el surco de mis heridas.

Simplemente me siento decepcionada, con el corazón en un puño, dolorido y maltrecho, asqueado por las situaciones que últimamente han acontecido...

Quizás debía pagar al barquero esta moneda por hablar antes de tiempo, por no pensar en el por qué de las cosas y por lanzarme a un mar de dudas, que en verdad no eran dudas, ni eran nada.- Pero no-.Yo caí, sucumbí a los delirios de mi mente y prometí que nunca, NUNCA, iba a dejarme llevar.


Y tan larga iba a ser mi promesa como fuera el respeto de aquellos a quien se la hice, pero me he visto sentenciada en menos de un segundo, por lo que me rebajo al nivel más ínfimo y actúo igual que mis compañeros de pactos, porque quien rompe la paz, abre la brecha.

A diferencia de otras veces he incumplido mis reglas de comprensión, hubo un momento en que las tuve en mi mano pero era tanta la rabia contenida, que estrujé mis papeles y los tiré a la basura, animada por un montón de fantasmas que entraban sabiendo que mis miedos se estaban haciendo realidad.

Hoy, realmente, merecía la pena... No he pensado ni un instante, pero no me siento tan mal. He pagado mis errores con intereses pero se acabaron los juegos para mi. Ya no hay escaleras de almas en mis naipes, ni tríos, ni parejas... Juego con un rey y con eso me vale por el momento. De ahora en adelante, solo el As ganará la partida.

jueves, 14 de julio de 2011

tiempo y melodía

Y digo que no sé cómo decir
Si el morir es morir o lid que abruma;
Cuando voy tras un cielo furibundo
Durmiendo mecida al son de galerno.

Y digo que no sé cómo decir
Si el tiempo es tiempo o polvo que se esfuma,
Cuando cae a cada segundo
Redoblando en su tambor eterno.

No hay música que balancee esta cuna,
Ni sueño que me acerque esa sonrisa
Que cubre de silencio el planto de la luna.

Porque ya no hay luz que alumbre el día,
Ni sol que despierte mi noche bruna.
No hay estrellas que recuerden esta vida.

viernes, 10 de junio de 2011

"Van guradia"

Pues si este dolor fuera más fuerte
No sería dolor, sería sombra
Y dulce mortaja de amarga muerte.

Y si esta imagen fuera más clara
No sería imagen, sería luz
E intenso fuego que en mí se ampara.

Y si este olvido fuera tu olvido
No sería deseo, sino verdad,
De esa que el sueño ha consumido…

Y salir –debía- de mi cabeza
Para olvidar tu olvido denigrante
Y dejar de ser el fiel amante
Que por ti obvia, incluso, su bajeza.

Tendría que adentrarme en tu dolor
-si la clara muerte buscara-,
y al no ver tu imagen, morir cansada
de amar tu efigie sin resplandor.

domingo, 5 de junio de 2011

Sentada, café y mil palabras

Ganas de todo y sin nada me hallo,
Porque solo con querer de más,
Mi alma se pierde en la lejanía.


Sed de voces al caer la noche.
Abrigo de estrellas que congelan
El corazón cuando, al mirarnos,
No hay mayor respuesta que la nada.

Hambre de sonrisas y palabras.
Contagio de luces albas que surcan
El cielo en ese fugaz destello,
Que me abstrae a un mundo análogo.

Son fantasías que me hacen sonreír,
Sin embargo, hoy no puedo mirarlas
Porque en mi tierra solo hay sombra...

Y aunque veo mi luna, desaparece
En la lejanía cubierta por las nubes,
Esas de mis lágrimas silenciosas.

martes, 10 de mayo de 2011

voces de ultratumba

Hoy mis furias han despertado y no sé cómo ni a dónde han ido a parar. Me he vuelto monstruo en mis cavernas y la oscuridad ha cubierto mis palabras. He intentado callar, pero mi alarido, hoy, chocaba y se batía con gran fuerza entre mi cerebro y mi boca; mientras, mi control, se desvanecía….

Mi cuerpo temblaba, mis ojos parecían pétalos marchitos que desteñían agua en mil colores y mi voz -hoy solo gobernaba mi voz- destruyendo estaba todo aquel silencio que yo había mantenido intacto. He dicho más de lo que debía, he abierto las puertas de mi alma y he querido convencerme de que no pasaba nada, pero no, ¡sí pasa! y ya era hora de que abriera los ojos y me diera cuenta.

He hablado conmigo misma, porque no puedo seguir escondiendo todo lo que he sido. No puedo seguir fingiendo ser lo que no soy y no puedo seguir tragando los disparates que mi cabeza evoca en mi subconsciente, porque coartarme me lleva hasta estos puntos, donde ni tan siquiera yo, puedo controlarme.

Quiero compartirme, quiero dejar que sepan- y saber yo misma- qué es lo que realmente me produce todos estos pensamientos. Quiero abrir mi mano al mundo y dejarme sacar de esta intrahistoria mía, y arrancarme de estos miedos que hacen de mí una muñeca de hojalata que no sabe ni quién es.

Quiero tantas cosas que se me olvidó querer lo más importante en la vida y, por eso, hoy ha vuelto para recordarme que está ahí. He recordado ya y no de la manera más correcta, pero, al menos, he sido capaz de verme y rescatarme de la situación de la manera menos drástica posible.

Abajo la careta, descubrámonos, que hay mucho que decir. Yo he empezado hoy, mañana seguiremos…

domingo, 10 de abril de 2011

Aunque sea un sueño

Que sea… pues sea lo que sea
Lo que el corazón diga que sea,
Que sea tuyo y mío, sea nuestro.
Que sea una imagen de armonía y sea…

Que sea un deseo mágico e interno
Y un hechizo que nos una en una estrella
Pues, aunque olvidase sin quererlo en un instante,
Sé que será porque quiero que sea.

Y aunque el mundo sea más pequeño
Cada día, aunque no quepa mi corazón
En una voz que se ahoga en pasiones.

Que sea mi garganta la que hoy se balancea
Al soñar contigo, pues quererte, para mí,
Es un sueño, que solo quiero que sea.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Mañanas en el tren

Veo cómo el sol se aleja,
Cómo el cielo abre el día
Y la luna en su efigie encierra
Esa luz que en lo alto brilla.

Veo cómo esas nubes negras
De ayer a hoy cubren la cima
De esa alba cumbre que refleja
Sublime imagen de armonía.

Mostrando está su gran belleza
Y abriendo un arco floreado,
Atráeme hacia sí con falso eco

Volando voy entre cadenas
Como mente volante al sueño;
Como ave corriente hacia el ocaso.

lunes, 28 de marzo de 2011

Querida muerte: amor

Un bombín negro le cubre el cabello,
Nublado como una tarde de otoño,
En la espalda le rezuma el ingenio,
Como a un bohemio en el barrio rojo.

En la tez morena, un surco intenso,
Se le desgaja al rozar sus ojos.
En la cueva albar le brilla un eco
Que retumba, inquieto, en su sofoco.

Como un aedo, por ella, hambriento,
Como un mendigo de amores torvos,
Calló el caído en un silencio extremo
Mientras buceaba en calimocho.

Llorando en una esquina la esperaba,
Ahogando el dolor, cantando acordes.
Bajo un manzano amanecía al alba,
Como un goliardo que se esconde.

Flor que entre los dedos acariciaba,
Rosa espinosa, luz de amores,
Se encontraba inmersa en su mirada,
Razón de amor, estrella del orbe.

Como un autor, caudillo del hampa,
Como un mendigo que, aún, responde
Y escribe afectos a quien le odiaba.
Hoy navega, esclavo, hacia el horizonte.

Buscó en el amor desenfrenado
Respuesta a aquella vida de penumbras.
El reo, en las galeras de aquel barco,
Funde su triste voz con la noche bruna.

La madera está crujiendo en el arco,
Se ha partido ya la cuerda por la amura,
El mar mece al preso entre sus brazos,
El viento canta su canción de cuna.

Como un poeta que, acorralado,
Huye del destino en su escritura,
Murió hoy un corazón enamorado
Que duerme, ignorando, bajo la luna.

reyerta solitaria

Por los filos de aquellas palabras
las heridas más sangrientas se revelan,
flemas de ironía esputan sus entrañas,
dolientes aún por la reyerta.

Brillan a la luz de una navaja,
tonos perdidos, voces muertas
que en el silencio se resquebrajan,
vagando más allá de aquella puerta.

Rota, esclava de la angustia, fustigada,
principios de retórica descompuesta.
Hoy la vida se ha debatido a ultranza,
solidificando aquella vieja apuesta.

Las almas se retiran abatidas, acabadas.
Las palabras ríen el sentido de esta ausencia
y dicen en el tono más canalla
que aún la esperanza acierta.

Hoy el fénix ha llorado sobre una garganta
que, doliente, acallaba en su respuesta.
Resucitando estaba un sueño en su almohada,
allí encontró el camino hacia su esencia.

Pero más allá las voces no dicen nada,
y arrastrando su cuerpo por la arena,
las heridas rompen en lágrimas amoratadas
que tiñen, por completo, los campos de mi tierra.

Y porque no quiero más lucha de mesnadas
y porque estoy harta de esta noche de higueras,
se acabó el sentirme enajenada…
Para mi, se acabó esta guerra.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Retorno a ti

Y pienso, Zade, que los sentimientos
son alegres luces de tu sombra;
y acepto que, cuando voy sin ti,
no voy… No pienso, luego no soy.
Porque en tus palabras mi amargura
se esclarece como niebla que ciega
a mi seso. Y pienso, que no pienso
cuando voy sin ti y, luego, no soy.
Me he parado ante ti para mirarme
y encontrar aquellas luces disipadas
que, tras tu sonrisa, se dibujan…
Y encontré de nuevo mi semblanza
alegre; recordé esa voz a ti debida,
y volví a pensar, y volví a ser.

Juego de los cinco sentidos: Vista

La vista es el sentido más personal del ser humano porque, aunque, en un principio, todos deberíamos ver la realidad de igual manera, nuestra vista tiene la capacidad de mejorar o distorsionar las imágenes que percibimos a nuestro antojo. Por eso todo lo que nos rodea acaba cubierto de un halo subjetivo que nosotros extendemos y, quizás, sea por eso que mi último regalo sea este.
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El estilo de tu pupila es inquietante,
Sencillo, callado, sostenido…
No hace falta oírte si te miro,
Porque no hay voz, que tu mirada acalle.
La metáfora de tus ojos enardece
Las pasiones que aclaman en el alma,
Porque sentir en un segundo tu mirada
Es como el sueño de vencer la muerte.
Quiero mirarte y no perderme
Quiero sentir que el mundo se rescribe
En tus ojos cuando el sol despierta al alba.
Porque no hay más luz que esa mañana,
No hay más día y, al recordar tu efigie,
Al pensarte, de nuevo, quedo ausente.

jueves, 10 de marzo de 2011

Juego de los cinco sentidos: Oído

El oído es, quizás, el sentido más subjetivo que el ser humano tiene. Todo, desde que tenemos uso de razón, tiene para nosotros un carácter opcional, pero sin embargo, la decisión radica, desde un principio, en el hecho de que queramos escuchar o no, lo que la sociedad en la que estamos inmersos nos ofrece.

Escogemos la canción y las palabras exactas con el fin de que nuestro mensaje sea el más interesante y, consiguientemente, el más escuchado. Me encantaría haber encontrado la música perfecta para estas palabras, pero por más que intentaba vislumbrar los atisbos de libertad en unas notas, las palabras encarcelaban toda mi pasión entre sus letras.

Por eso, preferí darles esa libertad de otra forma, procurando que esa parte de mi alma se alimentara del amor que esta soledad poblada regala… Sea quien sea la persona que lo escuche.
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Me gustas cuando callas y me escuchas;
Cuando clamo en mi alarido, y me escuchas;
Cuando restallan mis sentimientos permanentes
Y, en el gélido silencio, tú me escuchas.
Me gustas cuando callas y, sin tocarte,
Mi voz te sigue, para que la sientas tuya;
Y, sin quererlo, se dibuja tu sonrisa,
Para que yo la transforme en esta esencia.
Eres como una noche de fría luna,
Acomodada en el misterio de la lejanía,
Pero siempre atenta a mis secretos.
Eres como una bruna sombra que está cerca;
Como el ángel guardián de sentimientos,
Que siempre calla… y me escucha.


(Homenaje a Neruda)

Juego de los cinco sentidos: Tacto

El tacto es el sentido por excelencia, ya que, mientras el resto tienen un proceso de maduración y muerte, éste es el único que permanece hasta el final de nuestros días.

Desde que nacemos este sentido es el que nos guía, con el fin de conocer lo que nos rodea. Por esta razón, cuando comenzamos a andar, nuestras manos van hacia delante, porque queremos alcanzar la meta y, si por algún casual no fuera posible, buscamos, al menos, poder frenar nuestro golpe para volver a intentarlo.

Por eso he querido que este sentido sea el que marque el punto de inflexión, porque es necesario palpar, de una forma u otra, el sentimiento que se esconde tras este regalo, sin buscarle más explicación que la de arrancarte una sonrisa y, recordarte, que nunca dejará de haber unas manos que se lancen a encontrarte cuando estés perdida.
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En tu alcoba quisiera ser yo luna
Para alumbrar las noches de humor herido
Y acunarte entre algodones suaves,
Acompasados por el aire en un zumbido.

En tu almohada quisiera ser yo pluma
Para escuchar tus pensamientos y escribirlos;
Para rozarte las mejillas y secarlas
Cuando en ellas ruge un torrente frío.

Y quisiera ser sal en tus heridas,
Y ángel guardián de tus secretos vivos,
Y mantenerte un segundo entre mis manos
Para tornarte un sueño al paraíso.

Yo quisiera ser cautivo en tu mirada
Para poder unir tu corazón al mío
Y, así, cuando calles susurrarte
Rompiendo mi silencio en tu latido.

Juego de los cinco sentidos: Gusto

El gusto es quizás el elemento más sensitivo que el ser humano tiene. Todo, desde que somos niños, nos lo llevamos a la boca y, a todo, le damos una apreciación gustativa. La realidad puede ser dulce o amarga, una persona es salada o sosa y el amor, por su parte, puede ser picante o no serlo. Saboreamos la vida y, por eso, yo quiero que saborees un poco de la tuya.

Dentro de este cofre encontrarás diferentes sabores y aquí tienes su significado: El café es amargo, como esos días grises en que tus lágrimas empañan tus ojos; el limón, ácido, como esa sátira tan característica que tienes y que se contrarresta con la dulzura de tu sonrisa de fresa….

Disfrútalos pues el caramelo, siempre fue un sinónimo de sonrisa.
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Amargo amor, amargo sueño es el perderte;
Pedregoso es el camino de humor amargo.
Amargo café que despierta en tu mirada,
En esas pupilas que me buscan en el mundo.
Dulce miel, dulce es el silencio colorido;
Hambriento soliloquio de esperanza dulce.
Dulce clamor que me espera en tu sonrisa
Y se duerme en el sabor de tu blanca luz.
Espérame y vendré a buscarte,
Espérame entre lo dulce y lo amargo,
Espérame, que un minuto solo has de esperarme.
El tiempo ha querido que me busques
Y no me encuentres en la esquina de tu casa,
Pero vendré, solo, para verte una vez más.

Juego de los cinco sentidos: Olfato.

El olfato es, quizás, el elemento sensitivo más delicado, ya que jamás se puede obviar un olor, sea agradable o desapacible. Casi todo en este mundo tiene un olor que lo caracteriza y, más aún, si hablamos de las personas. Las personas se ven gracias a la luz, pero muchas veces las reconocemos o las tenemos en nuestra memoria porque, al acercarnos a ellas, nos han dejado impregnado un olor particular.

Quisiera que con este regalo, encendieses la luz para encontrarme y, con ello, pueda adentrarme en tus recuerdos, pero, como siempre, de la manera más delicada posible.
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Somos beodos del dulce aroma
Cuando, convertidos en espectro de la nada,
Nuestra alma sueña y se enloquece…

Entre ramos de amapolas y azucenas,
De lirios, margaritas y claveles.
Es la esencia que el ambiente envuelve
De onirismo que me sube a la cabeza.
De narcisos, jazmines y claveles,
Entre ramos de rosas y violetas,
Un secreto se esconde tras la puerta
Que se está cerrando, hoy, a mi mente.
Y se cerró y, como cuando un niño se alborota,
Mis sentidos se olvidaron del mañana
Para centrarse en los días, que sin ti se pierden.

Porque, contigo, me siento el beodo del dulce aroma
Que, gritando la ruptura con su alma,
Se convierte en ceniza, nube, polvo y muerte.

martes, 1 de marzo de 2011

Día en Re menor

Era mañana de jaqueca, de manta, de silencio… Era un día anodino, en el que, ni tan siquiera, el tiempo acompañaba. Gris, triste, somnoliento, callado y, a la vez, tendente a la tormenta. Era un día de monstruosidad, de pereza, de mentiras, de agobio y desamor, era tiempo de palabras ensordecidas que se tienen que olvidar, si es que se han dicho.

Era tarde de pañuelos, sonrisas entrecortadas, de abrazos que fortalecen y besos que recuerdan tiempos mejores. Tarde de sufrimiento preconcebido, de torrentes fríos y manos ardientes que refrenan su ingente fuerza. Era tarde zadina y blanca, de recuerdos que jamás se olvidan. Recuerdos albos de originalidad divina, sonrisas desgastadas pero constantes, sin destrozos, sin daños, sin roturas, sin descosidos ni remiendos; sencillas, permanentes, inagotables, suyas.

Es noche híbrida, cansada y sin estrellas. No hay más luz que la del flexo, ni más sombra que la mía… El silencio se rompe con unos acordes de piano que cierran la atmósfera con un réquiem por el tiempo perdido.

El día acaba en tono menor pero, quizás, mañana vuelva a ser un día de sol. Solo hay que esperar que el nuevo amanecer se difumine con nuevas luces.

sábado, 26 de febrero de 2011

Miedo a la oscuridad

Me he parado a pensarte en un segundo y parece que ha pasado media vida. Me siento como una loca que se enajena por los golpes que mi mente recoge y devuelve con el fin de destrozarme en aquellos instantes que creo ver la luz. Pero no, todo está obscuro y, sí, de repente me he dado cuenta de que tengo miedo a la oscuridad.

Me he percatado de que cuando mi sino se turba, se me agacha la mirada y no sé decir lo que, en verdad, estoy sintiendo. Mi temperamento se torna orgulloso, prohibiéndome decir algo más de lo que mis ojos trascriben, porque piensa que ese espejo es suficiente para el mundo.

Pero, en realidad, hay ocasiones en que me encantaría librarme de esas ataduras; me encantaría luchar contra mis propios fantasmas y, por más que la guerra sea dura, por más que pierda la mitad de mis mesnadas en desentrañar mis complejos sentimientos, quiero hacerlo, porque gano más pidiendo perdón, que permiso.

Quiero vivir de pie, aunque eso implique sentir mi cuerpo amoratado. Quiero salir de ese barro en el que mis rodillas están presas y limpiarme, dejando que mis heridas se curen y mis ojos enjuguen sus lágrimas para presentarme ante ti y no volver a cometer el mismo error pasado.

Quiero olvidar esos sueños en los que te pierdo y no te veo nunca, quiero superar ese miedo a perderte porque, aunque lo piense, no arreglo nada lamentándome por un futuro que, quizás, ni llegue. Lo único que es real en ellos es que me hacen añicos mis entrañas, mientras que, a la vez, doy pie a que se cumplan.

Si de verdad reparase en mis intenciones, podría darme cuenta de que son totalmente contrarias. Mi inocencia me hace solitaria y, mi soledad, insolente. Me refugio tras una máscara que, quizás, después de tanto tiempo, ha pasado a formar parte de mi. Soy como un caballero con su yelmo y su armadura, me caracterizo por ello y, si alguna vez no aparezco así, parece que no soy yo.

No soy yo, porque detrás de ese caparazón hay un corazón malogrado por las reyertas continuas que se le plantean y, en su alarido, se contempla a sí mismo como una sombra; como una materia desdeñable que quiere que sus amores tenga una base ascética que no encuentra y que hacen que se pierda y se someta a su peor crítica.

Y porque esa crítica es voraz, no puede someterse al dolor que le provoca lo ajeno, porque, si no, moriría en el intento de luchar y, así, su vida, realmente, no valdría la pena. Por eso, el refugio es su mejor jugada, porque es la única forma de que su debilidad no lo condene y, en su juego, pueda decir: “ jaque mate”.

domingo, 6 de febrero de 2011

la autonomía del hombre.

Parece mentira que cuando más quieres que todo salga bien, más crasos son tus intentos; cuando quieres que el tiempo te espere es cuando más corre y, cuando más lo esperas, se demora, se atasca en el segundo más inn-oportuno que existe. Sí, parece mentira, pero esta es la verdad más categórica y mordaz.

Esa verdad que ataca como un puñal momentáneo que destroza, que hiere y que, sobre todo, aburre. Y aburre tanto, que llega a un punto en que las palabras que te salen a borbotones solo van directas al punto más débil que encuentras y aquí estamos, intentando no superar los espectros del sonido gritando a los cuatro vientos que no quiero más condescendencias, ni mentiras, ni penas…

Que cansa ver una mirada de tristeza cuando ni siquiera te la mereces, que me pierde el subconsciente ver que el mundo cree que la melancolía es cuestión de perdedores, porque no. Me cansan esas personas- por llamarlos de algún modo- que se conforman con la idea de que estamos predeterminados y solo tenemos que esperar lo que nos depare ese azar. ¡Maldita sea la falta de autonomía intelectual!

Me hastía esa superstición continua y ese atolondrado “todo llega” porque ya estoy en un punto en el que la paciencia está reventando los marcos que tiene para sí, dando pie a un aluvión de sarcasmos que nadie querría sentir en suspropias carnes.
Puede que esté melancólica e irascible, que haya llegado a pisar las líneas del dogmatismo más radical, pero, por discreción, prefiero escribir que lanzarlo al aire, porque me refugio entre tintas para que el mundo no se escandalice cuando estoy a punto de estallar dando un alarido que ensordezca.

Y prefiero que me lean, porque el tono se da en notas subjetivas; porque se puede entender como pura literatura o como la biografía más hastiada que se pueda escribir y, ahí está la cuestión, que cada uno lo entienda como quiera.

Ni yo, siquiera, sé qué es lo que escribo, ni lo que leo… Solo sé lo que estoy viendo y a veces dudo de que tampoco sea verdad. Ni siquiera yo me entiendo, pero tampoco quiero que nadie intente desentrañar los sentimientos que hoy tengo. Solo me basta con tenerlos y saber que existo más allá de las fronteras de un pensamiento arcaico de subordinación respecto a fuerzas mayores. Porque vivo en autonomía o, al menos, lo voy a empezar a hacer.

martes, 4 de enero de 2011

Año nuevo, gustos viejos.

Cada vez que miro a mi izquierda y te veo, el corazón me brinca y se desata en un relámpago chispeante que no deja más opción que este delirio. Ya no me sorprende que el silencio sea nuestra mejor arma, no me sorprende que yo no quiera dejarlo estar y que sienta que no quieres quererme, por lo que fuere, por la razón que te ate, pero, de verdad, me da lo mismo.

Yo voy a seguir por mi camino, sin esperar a nadie, deseando que el tiempo lleve las razones hasta el punto al que tengan que llegar. Yo sé, doy por hecho, que esta senda no se acaba aquí, que esos altercados son simples trampas del destino pues, mis flechas, ya, son más doradas que el sol, y no las cambio...

Mis pupilas se han vuelto a mirar al mundo y no ven más allá y, lo sé, es lo peor que puedo llegar a sentir, pero, de verdad, me da lo mismo. Porque si tengo que gritar a los cuatro vientos, si tengo que utilizar los huecos de esta tierra para hacerme eco de esto, solo puedo afirmar con fe ciega que mis palabras resonarán, rompiendo las distancias que, al parecer, nos separan.

Voy a seguir este camino con el mismo pensamiento con el que lo empecé y, seguramente, cuando algún día lo finalice, seguiré sumergiéndome en las mismas sonrisas y en las mismas lágrimas. Pero, de verdad, me da lo mismo, porque mi corazón se está haciendo un poco más fuerte cada vez que tu boca me sorprende negando lo que tus ojos desean.

Tenemos que aprender mucho juntos, pero aún más separados. Quisiera perderme entre tus brazos y hacerte ver, de una vez por todas, que nuestro destino está conectado a una misma red. Quisiera poder llegar al punto en que, cuando me hablaran de ti, pudiera no tener que esconder cuánto es que te necesito, cuánto que te quiero y cuánto más que te extraño.

Porque muchos de mis silencios me hieren, a la vez que me hacen sentirme la persona más desvalida frente al resto. Sin embargo, contigo, parece que son lo único que podemos compartir durante esos instantes en los que tu corazón parece escapar de esa razón que te encierra en su cárcel, ésa que a ti te condena y a mi me mata.

Aun así, hoy no diré nada más, porque es mejor callar que descubrirme por completo. El silencio aquí, dice más que mil palabras y, aunque este el juego más complejo al que he jugado, una vez dentro, ya no importa.