domingo, 14 de febrero de 2010

San Valentín

Me encantaría contar una historia bonita, sin embargo, hoy no puedo. Mi día 14 de febrero no es tan perfecto, no es tan exquisito ni ficticio como el del resto del mundo.

Me relajo pensando que es un día más, otro día como cualquiera, pero, sin embargo, si salgo a la calle mi corazón se vuelca y me embarga ese sentimiento tan repugnante... Hoy mi ángel muere en el intento de echarse a volar.

Quisiera hablar de veladas excepcionales, de besos irregulares que jamás se olvidan, pero hoy no es el día, hoy no puedo decir te quiero porque me siento obligada y no, la obligación sobrepasa mis sentidos.

¿Quién dijo que hoy era el día de los enamorados? Fuera quien fuese se equivocó de pleno, pues hoy mi corazón no siente, hoy se asquea ante este mundo correlativo, insuficiente y maleable que se deja llevar por el inmenso río Deontos.

Somos corrientes sibaritas, dejamos de creer en una realidad y solo porque es 14 de febrero hoy hacemos más, sentimos más y amamos como si fuera el único día del año. Quisiera obviar todo este esperpento, pero es tan real que no deja ver otro mundo. Pues,esto es así, punto y aparte.

Diría que es una forma capitalista de vender a toda costa, pero para qué, ya estaría repitiendo muchas veces lo que los demás dicen y no lo que yo quiero decir. Preferiría mostrar mi visión, ínfima gota en este inmenso mar, pero hoy han acabado con mis fuerzas las tantísimas imposiciones que hace el día.

Quiero querer hoy más que ayer, pero mi corazón no atiende a reglas de este mundo pues mañana podría querer más o menos que hoy y eso no cambiaría el hecho de que sigo sintiendo lo mismo que los demás desbocan.

El amor es efímero, es cierto, pero no por ello un día es más importante que otro. Ojalá todo el mundo se diese cuenta de que los sentimientos hoy no son más importantes que ayer ni que mañana, sino que este debe durar lo que realmente valga la pena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario