miércoles, 28 de julio de 2010

Un mundial mediático

Agua, fuego, luces… La selección española ha vuelto a triunfar bajo los ecos de miles de personas que han gritado en el mismo instante la palabra ¡¡GOOOL!! El deporte rey vuelve a ser noticia y, esta vez, parece haber venido para quedarse, al menos, durante cuatro años.

Sí, aquella plantilla que hace dos años nos trajo la Eurocopa a casa, ha vuelto a deslumbrar a su afición una vez más. Porque, aunque muchos eran incrédulos, la selección se ha mostrado ante su público con la máxima honradez posible para convertirse, así, en el nuevo símbolo español.

De este modo el ciudadano de a pie ha visto cambiar su vida de manera ingente desde aquel instante en que un joven de Fuentealbilla metiera el gol de la victoria después de casi dos horas de desesperación, gritos y abucheos a un contrario, que aprovechaba cualquier ocasión para masacrar las extremidades de los futbolistas hispanos.

Cada vez nos sentimos más españoles gracias a un gol espléndido y unas manos milagrosas y, aunque muchos han renegado durante años de su patria, llevamos una semana coreando a voz en grito que “España es la mejor” al más puro estilo escobariano.

Lucimos la camiseta como si fuera el tesoro más preciado que tenemos, la bandera rojigualda se dibuja como el único estandarte al que amamos; pero, ¿durante cuánto tiempo?

Ahora parece que todo es tan normal, tan justo, tan hecho a nuestra medida que ya no caemos en la cuenta de que la vida sigue con sus vaivenes. Hemos olvidado que hace menos de dos meses ver una bandera en la puerta de una casa era símbolo de- ¿cómo era?- fascismo. Degeneramos los nombres para utilizarlos en nuestro favor y ahí lo tenemos, el mundial ha sido la mayor tapadera de publicidad de la historia.

Desde hace poco más de una semana España ha vivido una revolución cultural que, seguramente, aparecerá en los libros de historia venideros. Si, para España ganar el mundial es un hito histórico, un cambio de mentalidad parcial que ha arrancado un mar de sonrisas y lágrimas a millones de espectadores que ya veían desde el principio del mundial que " la Roja" era favorita.

Ahora bien, apartando estas perspectivas, se puede observar con claridad que, como ocurre con casi todo, la política abre su frente propio y, ciertamente, el mundial no iba a quedar impune. Desde un principio los medios de comunicación han promovido esta especie de propaganda que, con gran facilidad, ha llevado a cabo su cometido.´

Creía haberlo visto todo, pero no, aún me sigo asombrando con la cantidad de atrocidades que puede hacer un grupo para ganarse un favor. Se ha dejado ver propaganda política a raudales, hasta tal punto que se silenció una modificación de la ley del trabajo porque tocaba partido. Verdaderamente esto es vergonzoso. La evasión de responsabilidades ha llegado a tal punto que en países de Europa se ha agotado un día de política para hablar de una eliminación en el mundial.

Pero no solo es eso, durante todo este tiempo parece que el mundo se ha paralizado de tal forma que los telediarios no tenían mayor argumento que aquella jugada que dio a España su victoria. Ya no hay muertos en carretera, ni mujeres maltratadas; no hay paro, ni gente que está siendo desalojada por impagos; tampoco quedan asesinos, ni violadores. Qué más da que Ignacio Bosque gane un premio por su labor en el campo de las humanidades, o que lo gane Carlos Martínez Alonso por su investigación médica. Por un segundo de gloria se ha olvidado que el mundo sigue girando.

El fútbol es mundial, pero el mundo no solo es fútbol. Sí, quizás esto haya servido para que millones de personas sean más felices durante una semana, pero ya es hora de seguir adelante porque la vida fuera del estadio, la del hombre de a pie, dejó hace mucho tiempo de ser un sueño.

Quizás el pulpo Paul sea un adivino reencarnado, pero bajo un punto de vista objetivo lo que ocurre en un juego tiene una probabilidad inherente y todo, absolutamente todo, se debe al azar, a un instante, quizás maravilloso o quizás fatídico, pero siempre dependiente de la suerte.

Sí, nuestro país es reverenciado deportivamente, pero mientras aquí se pierde el tiempo y el dinero en intentar comprar a ese bendito pulpo, el resto de países han vuelto a su rutina para intentar paliar los daños estructurales que se llevan sucediendo desde hace ya algún tiempo. No se está negando a nadie la alegría que pueda sustentar el ser campeón del mundo pero el tiempo corre y sentarse a observar el pasado glorioso de veintitrés personas aún no está remunerado.

España sigue en su nube de algodón, con una sonrisa en la cara, disfrutando de su copa y, mientras, se sigue levantando cada día un poco más pobre porque, por más que se gane, aún no se recupera el dinero perdido. El país entero ha muerto con el mundial y, ahora, han vuelto a lo que dejaron aparcado hace quince días. Solo así, con las manos en la cabeza, parece estar resucitando después de un dulce letargo de veraniego.

miércoles, 2 de junio de 2010

Sombría es la distancia que nos juzga,
Juego al escondite pero nunca pierdo:
Nadie me busca.
Sonreír, olvido temprano,
En un momento.
Las lagunas frías relamen mi conciencia
y pierdo el corazón en una lucha satírica
y pierdo el alma en un humilde banco
donde el destino se ha propuesto reirse de mi.

Déjame volar que el tiempo muere,
Que los juegos dañan más que divierten.
Porque he olvidado que el mundo era
Estrepitosamente ajeno a mis deseos;
Porque el azar es mi peor enemigo.

Morir y vivir,
Ahogarme en un mar intenso
Prefiero, a soñar con pasiones noveladas,
Con melodías que, afónicas,
Se Deshacen
En Tu Voz.

Déjame que el tiempo ha muerto hoy,
Que no hay don ni dueño en mis minutos.
Que no quiero olvidar aquella roca
Que se desquebraja en el flujo
De sus Lágrimas.

Poesía átona atontada por el fin
Rima sostenida en el sentido de un arlequín fugaz.
Fui eco de un narciso desdibujado en el agua
y, ahora, soy yo este borrón de tinta.

martes, 1 de junio de 2010

Un lunes bajo el sol

Arte: pasiones descubiertas que nos invaden el corazón. Caparazones que debiéramos romper para dejarle claro al mundo lo que pensamos realmente. De un corazón herido nació la realidad de amar las pasiones más fuertes, de dejar al mundo una parte de tu alma y ensombrecerlo y trastocarlo a tu manera para que nunca sea igual que antes.

Amanecer y no querer abrir los ojos es el pecado más dañino, morir en vida y no soñar hastía al mundo arrancándole alaridos con los que, en aquel preciso instante de malquerencia, soberbio e intranquilo nos fue abriendo el cielo terrenal más puro.

Que amar es un arte y por amor se es libre y se sueña. Que el corazón no muere cuando ama y, por eso, es lo único capaz de vencer ese dogma democrático que nos socava. Que todo es arte en su más pura esencia, porque la realidad jamás podría ser, solamente, un continuo espacio temporal que deseche los segundos, acercándonos a la muerte.

Despierta, que hoy el mundo quiere mostrarte algo nuevo. Reconoce las señales que nos llaman y déjate arrastrar por la marea. Vivir en el mundo no distrae, no apacigua tus constantes, no. Vivir es dejar tus huellas, rastrillando los rastrojos que nadie, nunca, había recogido.

Porque, aún, hay millones de semillas por plantar; porque el mundo es el campo más fértil y las razones del amor superan cualquier caída que intente hacernos creer que no hay más visión, que la que tenemos desde el suelo.

Somos gigantes disfrazados de enanos, nos escondemos tras las capas más sombrías de humo, para que nadie nos pueda ver y, cuando éstas parecen disiparse, caemos como rocas que se despeñan por un cañón al que no le vemos fin.

Vivimos insertos en una mentira, creemos que el mundo nos afrenta sutilmente, poco a poco, dañándonos los sentidos con ese puñal de hoja fina que nos atraviesa. Sin embargo, cada instante de esta vida nos regala un recuerdo. Son instantes que perduran para siempre, son personas que te quieren y te regalan su luz para que tú puedas brillar un poco más.

Piensa que si no fuera así, toda habría acabado ya. Nadie lloraría ni le propondría a la muerte un trato por sostener su aliento durante un poco más de tiempo. Simplemente, puedo decir que la vida es maravillosa. Porque solo somos unos transeúntes que recorren su pequeño trayecto pero, durante el mismo, somos unos soñadores que, fácilmente, pueden volar. Y por eso, aunque sea solo una razón, merece la pena vivir.

hoy tengo ganas de ti

Me sorprendo, creo brillar más allá. Quiero simularme en una estrella que abrasa el cielo oscuro y me cambio de estación para acercarme al viento que surca la catenaria.

Me reitero en tus palabras, siento que nada ha cambiado desde aquel momento, que seguimos como siempre y no...Cada minuto es un kilómetro que en el tiempo nos aleja más y más, por mucho que nuestras manos quieran entrelazarse y fundirse para siempre.

Busco mi destino, buhonero, que me miente y me trastorna y me consiente ser feliz en sus mentiras piadosas. Rescatada está mi alma en la celda de esta vida, cuando en soledad margina la luz mi mirada y no me deja estar contigo, ni mirarte, ni sentir que estás.

Te he buscado y por más que fuerzo las contrariedades, por más que miento al mundo y me miento, llego aquí, frente a un papel, desgastado por el salitre de aquellas lagunas que una vez surcaste y planeo el escribir la verdad más pura, la áurea, la primera.

Seamos realistas y dejémonos de juegos incontrolables que nos dañan. Digamos la verdad que no hay dolor en las palabras y, si alguna vez lo hubiera, engastado en el filo de los entresijos que se nos puedan reprochar, diré que la voracidad es fuerza absoluta en este sentimiento; que tengo ganas de ti y, eso, nadie puede reprochármelo.

miércoles, 5 de mayo de 2010

puñales momentáneos

Cambio ese puñado de personas
por una carretera vacía y solitaria.
Busco en el fondo de aquel camino
el color de las luces de mil bares
y vuelvo a recorrer el tiempo subrayado.

Hoy han enloquecido los flexos de la noche,
parpadeantes luces de vidriera gótica.
Brillando, la luz sobre la sabana húmeda
empapa en sudores impacientes
que nos obligan a pensar.

Trago con el caprichoso azar,
y me encargo de aguantar sobre mi espalda
las bandejas del fermento de esta vida.
Sobre mi mano, la cruz de aquellas noches
que aún no han querido acabarse.

Agoto las apuestas, vuelco los bolsillos
y solo guardo una última moneda.
Espero que la suerte devenga
la cantidad suficiente para hoy.
No puedo perder otra partida

Ábreme la puerta de este infierno,
donde una vez me negué a entrar.
Ábreme, que quiero endeudarme en razones,
apostando por un dos de almas
que se ha arrojado en el tapete.

Déjame, amigo Don, que juegue hoy,
que quiero perderme entre el olvido.
Déjame, no hablemos más del futuro incierto
que no me quedan fuerzas para imaginar,
y solo quiero vivir en este instante.

Déjame, que vivir no es más que el momento.
Recogeré mis ganancias peseteras
Y, aunque ya no valgan nada,
Algún día las someteré al juicio de conciencia
Pero ya será muy tarde, porque estaré perdida.

martes, 20 de abril de 2010

palabrerías de juego intenso

Me he cansado en el sendero de mi vida y, sentada, espero a ver si las llagas de mis pies se curan un poco para seguir caminando. Recurro la sentencia de que, descansar en el camino, no es correcto mas, si por esperar debo morir en este instante, prefiero morir imponiendo mi orgullo ante la suerte.

No hablo, solo miro mis constantes pasatiempos como si nada. Me acerco al mundo, al camino; me levanto sospechando que volveré a quemar mis pies descalzos, sin embargo, cada vez encuentro menos causas que me lleven hasta el oscuro averno que me arrastraba. He despertado y menos mal que lo hice antes de caer rendida y no poder mirar de nuevo al cielo.

Siento un pequeño halo quijotesco que se despierta en mi cabeza, pero no es locura, sino un pequeño fragor intacto que me lleva, que me anima el ánima para que saque el valor e, impacientemente, vuelva a resurgir de mis cenizas.

Ahora apaciento mi mirada y, entre tanto, voy rescatando aquella sonrisa, aquella luz que me ha guiado. La que tantas veces logró hacerme ver que sufrir era lo último en esta vida. La veo, la toco, sé dónde ha quedado aquel amor que tanto profesé y que aún profeso. Grito hacia el universo las palabras más bellas que jamás grité, me declaro platónicamente enamorada e ilustro cada segundo en el papel que compartimos.

Es un mundo mimético pero en el amor me contemplo y recreo como si nada antes hubiera existido. Quiero más y más y, a decir verdad, gasto en esta empresa todo el aliento que exhalo pues, no tengo más necesidad que ser pirata de este amor.

Me he propuesto, al fin, levantar el vuelo. Surco las blancas olas que rodean mi camino, navego hasta la ínsula que nace mar adentro. Busco el sentido intacto en las brújulas del destino mas vivo en el silencio por no despertar a las furias, ni escribir los prólogos de su desconcierto.

Soy una amante que ama sin reproches, soy bucanera en una isla perdida que nadie, nunca, ha hecho suya por un tiempo. Soy reina de mi reino y, con un poco de madera, he creado un universo nuevo donde descansar del bullicio es la ley regente.

Las palabras son mi arma preferida. Jamás, en la guerra, he perdido mis batallas pues, la veracidad de mis juicios nunca ha sido puesta en duda. Aprendí que el tiempo no discurre en pro de la ignorancia y, hasta en el último lugar de la tierra, encuentro libros que me rodean y me dejan sentir el hechizo y volar e imaginar que, aunque fuera de mi isla hay una fuerza oscura, siempre, la fantasía es mi mejor aliada.

lunes, 12 de abril de 2010

un lugar en nunca jamás

Salí de mí y el mundo se me venía encima, la gente me miraba y yo, como si nada, seguía mi camino solitario mientras echaba unas poquitas migas de pan para no perderme.

Miré al cielo, pero solo vi unas nubes que, de vez en cuando, me saludaban a su manera. Miré todo lo que me rodeaba y solo alcancé a ver tres o cuatro árboles que custodiaban aquella explanada ingente a la que había llegado. De nuevo, miré al frente e intenté seguir mi camino, sin embargo, en el centro de mi senda se abrió una zanja que cortaba la llanura en dos mitades.

No me hizo falta ni plantearme si podría cruzarla. La zanja se expandía hasta el horizonte abrasando el paisaje con un halo de desilusión, de sombras, de trastorno. Intenté rodearla, buscar un paso por donde cruzar pero, a pesar de todo, la zanja cada vez se abría más separando mi yo de mi ello.

Volví a desandar lo andado y me senté en el punto donde había dejado mi camino. Crucé las piernas y, mientras apoyaba mi cara sobre las manos, el sol iba declinando. En ese momento, una mujer vestida de encaje se elevaba con un niño entre sus brazos haciendo gala de una oscura espesura bajo sus pies.

Seguí allí, pensando cómo podría acabar con aquel estorbo que se imponía ante mí. La mujer seguía elevándose mientras que yo me sumía en un sueño. Veía una gran ciudad, humo, cemento, alquitrán... Un sinfín de personas que iban y venían como un péndulo, mujeres muertas, azotadas por un loco que aún andaba suelto; animales maltratados e intoxicados por el mal uso de la producción artificial, hombres buenos internos en una cárcel de cristal y papeles.Golpee cada muro de esa prisión, intenté romper aquel hechizo que estaba desquebrajando el mundo, el camino que yo estaba siguiendo.

Allí seguía durmiendo, mientras la zanja se hacía aún más grande; tanto, que caí en ella sin ninguna posibilidad de salvarme. Intenté despertarme, pero ya era tarde. Sin embargo, mientras mis ojos luchaban contra su incapacidad de abrirse, mientras que no dejaba de ver aquella prisión que me llamaba, sentí que mi cuerpo se posaba sobre un campo de flores.

Al instante, una mariquita comenzó a subirme por el brazo haciéndome sentir un pequeño cosquilleo que me acercaba a una sonrisa. Seguía subiendo hasta que llegó a mi hombro y, como si fuera mi conciencia, con un susurro que me abrumó los sentidos me dijo: despierta.

En ese instante abrí los ojos y lo encontré junto a mí, era él, el chico que estaba al fondo del horizonte. Sin embargo, esta vez, nada nos separaba. Estábamos él y yo, sentados frente al fuego leyendo aquella aventura que tantas veces me hizo soñar: un lugar en nunca jamás.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Y resultó que todo era mentira

Si nos damos un paseo por la Red y, sobre todo, observamos las noticias del día, podemos ver el culmen de la estupidez y la intolerancia. Después de muchos años en el Senado estadounidense, uno de los representantes más nocivos contra la homosexualidad ha sucumbido y se ha declarado gay.

Esto ha sido un escándalo pero, a pesar de sus tendencias sexuales, no se ha retractado de ninguna de sus palabras pues, según él mismo ha comentado, quiere separar su vida pública de la privada.

Bajo un punto de vista lógico esto pierde todo el sentido. En estos casos es cuando, de verdad, la hipocresía se desnuda ante el mundo y nosotros, como siempre, nos quedamos boquiabiertos.

No quisiera ofender a nadie con esto pero me asquean tanto situaciones como estas, que no me queda más remedio que hablar y, por supuesto, criticar a esta clase de personas que se esconden tras una fachada encalada con una personalidad de farsantes y titiriteros.

Quizás muchos quieran defenderlo con un trasfondo retórico y sofista pero, aunque muchas veces parezca lo contrario, la ética llama más a la catarsis que el propio discurso. ¿Qué pensarán aquellas personas anti-homosexuales que votan a este senador? Ciertamente se verán tan ultrajados como los homosexuales que, tantas veces, han sido atacados por las palabras de un gay con remordimientos.

Quisiera afirmar que no me sorprende, en absoluto, que ocurra esto. Estados Unidos, con su facha de mentalidad abierta y regeneración, sigue anclado en un estado medievalista que, a pesar de las luchas y revoluciones, promueve una diferenciación social contra los que ellos llaman "diferentes".

Aun teniendo en cuenta los grandes cambios que han acontecido en este pasado año, la segregación racial y la lucha contra la homosexualidad siguen tan vigentes como hace cincuenta años. Hoy ha quedado demostrado que esa sociedad, tan original, es un cuadro ajeno en el que se pintan y suscriben unos colores que, en realidad, no se sienten.

Ciertamente, la realidad de este mundo cada vez se contradice más y el hecho de que esto salga a la luz, confirma aun más la idea de que la sociedad es una gran mentira.

Fueron muchos los filósofos que defendieron y defienden que el hombre es un ser social- teoría que yo no desmiento- pero si en realidad el hombre no es un ser autónomo, ¿por qué se hace a sí mismo ese daño?

Quisiera comprender la mente humana pero no me siento en la posición, ni con la capacidad de poder conseguirlo, a pesar de ello, intentaré seguir creyendo que esto es, tan solo, una situación apartada entre tantos millones de personas y que, de una vez por todas, el mundo ha abierto su mente, aunque sea, desde hoy, un poquito más.

domingo, 28 de febrero de 2010

julieta ha muerto



A veces me pregunto qué es lo que he hecho en otra vida para que esta me pague tan mal. Me pregunto si existió algún instante en que mi corazón enturbiase cada uno de sus sentimientos para que, ahora, me toque pagar este saldo tan ingente.

Odio esa necesidad de pertenecer a otra persona, busco una autonomía casi perfecta pero parece ser que el mundo no piensa igual que yo. Intento sonreír de nuevo, olvidar aquel pasado obscuro que una vez me nubló la vista y, aunque a veces veo claros, la tormenta hace añicos cada rayo de sol que escapa de su celda.

Parece que hay un dios carcelario y traicionero que, una vez más, intenta desterrar mis ilusiones y mis sueños. Esta vez, sin embargo, mi alma se ha cansado de esperar que ese dios muera y lo ha asesinado con sus propias manos.

Odio esa necesidad que tiene el mundo de buscar en otros lo que cada persona tiene dentro de sí. Creo en el hombre como ser suficiente y me encantaría abrir los ojos para poder demostrarlo. A pesar de todo, parece que yo soy la primera necesitada. Busco en vosotros lo que no deseo para nada, aun así, el corazón me pide perdonarlo todo y olvidar.

Parece ser que el odio me ha cegado por completo, que la verdad se ha insertado en mi mente y ha buscado la justicia entre el tiempo y mi destino. Esta vez, por fin, me he cansado de esperar y, lo que una vez parecía necesitar, hoy se ha desvanecido con el miedo que me perseguía.

Abro los ojos y me contento con el nacimiento de una nueva perspectiva. Ya me he aburrido de todo lo que me rodeaba. He pensado mucho estas palabras pues el sentimiento que hoy tengo, a pesar de ser renovado, incluye muchas horas de monólogo interior y, por eso, lo que siento, lo siento a conciencia.

Odio ese egoísmo impregnado en cada una de las palabras viles que se transportan en el viento. Las mareas del mar se levantan como cada sonido que articula el mundo, sin embargo, las olas son bellas y, casi, inofensivas; por su parte, las palabras, ayudadas con los actos, hacen más daño que el puñal más anclado.

Parece ser que ya he visto el odio y resentimiento en las palabras, la connotación negativa que todo tiene y, no sé si será solo una visión hastiada pero hoy, de verdad, que se ha acabado todo.

martes, 23 de febrero de 2010

Justicia del Latín: iustitia-ae


Justicia:
Parece que no, pero a pesar de que es un término abstracto, tiene un significado real dentro del ámbito social. La justicia se estudia, se crea, se destruye e , incluso, se puede mentar en muchas ocasiones puesto que es un término MUNDIAL.
Me gustaría prestarle atención a su etimología, pero no creo que eso venga al caso con el hecho de que, una vez más, el mundo es injusto.

Cansa ver cómo se utiliza el poder para favorecer a una parte del pueblo, mientras que otra, apoyada en una queja, se rebela en un instante que se ha dado por perdido. Es cierto pues, en el fondo, por más que se escuche la voz el poder supremo hace oídos sordos.

Aún así vemos cómo la naturaleza misma devuelve siempre con la misma moneda. Si la comparamos con la realidad social, podremos observar que, una vez que el mundo ha sido sometido bajo el poder de " el más fuerte", las masas se rebelan frente a todo y el que una vez jugó sus mejores cartas, después padece.

Hoy no hablo de política sino de esa dictadura cultural que existe dentro de una pequeña comunidad. Siempre hay un líder y, por más que no se quiera, el río sigue su cauce puesto que el rozamiento frena la fuerza, sea cual sea.

Quisiera decir que siempre ocurre lo mismo, pero no. Ojalá el destino dejase a cada uno en su lugar pues así se podría decir que el mundo es realmente JUSTO y, por fin, podríamos estar todos conformes con lo que nos toca.

La disconformidad es una de las mayores fuentes de inteligencia pues implica que existe una cierta autonomía en el ser humano. Muchos filósofos dirán que el hombre no es un ser autónomo, que depende de una cultura adquirida pero, aunque tienen parte de razón, la crítica expande el razonamiento y éste, a su vez, el mundo que nos rodea. Ojalá que ésta siga existiendo pues, si no fuera así, el mundo que los filósofos estudian ahora, realmente, estaría alienado.

martes, 16 de febrero de 2010

A Vidal Alba de Diego, el hombre del sombrero


Hoy ha sido un día bastante intenso ya que la realidad me ha vuelto los ojos y ha abierto un camino que jamás había imaginado. Casi caían mis lágrimas cuando he sentido su fuerza, una fuerza de espíritu que muchos querrían tener pues, a pesar de que a su cuerpo le falta un soplo de vida, es capaz de sonreír.

He observado con interés cómo alguien que ha vivido tanto puede seguir enseñándote mil cosas en pocas palabras. "Es tan milagroso esto del habla, que hasta yo que soy un poco agnóstico comienzo a creer en Dios". Ojalá esto no fuera tan injusto... Siempre sufre el soñador y vive el que no lo merece, el que no aprecia su vida ni nada de lo que le rodea.

Hoy he visto un sentimiento superior, una fuerza que ojalá no se extinguiera porque podría dar mucho más de lo que ya ha regalado al mundo. Debe de ser un hombre extraordinario, no lo sé a ciencia cierta, pero aseguraría que detrás de esa estampa débil, que apenas se sostiene, hay un luchador nato que quiere seguir con su vida.

Quisiera disfrutar de esa sabiduría inmensa, de esa sonrisa que le hace parecer más niño, más humano. Quizás sea un simple hombre que esconde bajo un sombrero miles de secretos hundidos ante la muerte, pero hoy, conmigo, ha triunfado en vida una vez más.

Gracias por esa enseñanza ingente.


Vidal Alba de Diego falleció a finales del curso 2009-10 por un cáncer. Fue un filólogo extraordinario y un gran profesor de fonética y fonología. Hubiera sido todo un placer haber dado clase con él, sin embargo, su enfermedad no me lo permitió. Igualmente, una sola clase me sirvió para ver la magnífica persona que era.

domingo, 14 de febrero de 2010

San Valentín

Me encantaría contar una historia bonita, sin embargo, hoy no puedo. Mi día 14 de febrero no es tan perfecto, no es tan exquisito ni ficticio como el del resto del mundo.

Me relajo pensando que es un día más, otro día como cualquiera, pero, sin embargo, si salgo a la calle mi corazón se vuelca y me embarga ese sentimiento tan repugnante... Hoy mi ángel muere en el intento de echarse a volar.

Quisiera hablar de veladas excepcionales, de besos irregulares que jamás se olvidan, pero hoy no es el día, hoy no puedo decir te quiero porque me siento obligada y no, la obligación sobrepasa mis sentidos.

¿Quién dijo que hoy era el día de los enamorados? Fuera quien fuese se equivocó de pleno, pues hoy mi corazón no siente, hoy se asquea ante este mundo correlativo, insuficiente y maleable que se deja llevar por el inmenso río Deontos.

Somos corrientes sibaritas, dejamos de creer en una realidad y solo porque es 14 de febrero hoy hacemos más, sentimos más y amamos como si fuera el único día del año. Quisiera obviar todo este esperpento, pero es tan real que no deja ver otro mundo. Pues,esto es así, punto y aparte.

Diría que es una forma capitalista de vender a toda costa, pero para qué, ya estaría repitiendo muchas veces lo que los demás dicen y no lo que yo quiero decir. Preferiría mostrar mi visión, ínfima gota en este inmenso mar, pero hoy han acabado con mis fuerzas las tantísimas imposiciones que hace el día.

Quiero querer hoy más que ayer, pero mi corazón no atiende a reglas de este mundo pues mañana podría querer más o menos que hoy y eso no cambiaría el hecho de que sigo sintiendo lo mismo que los demás desbocan.

El amor es efímero, es cierto, pero no por ello un día es más importante que otro. Ojalá todo el mundo se diese cuenta de que los sentimientos hoy no son más importantes que ayer ni que mañana, sino que este debe durar lo que realmente valga la pena.

jueves, 11 de febrero de 2010

Arqueo el ciego eterno de este lado,
sostengo el mandamiento de la vida
y canto, canto a la belleza que ha expirado.
Rosa negra, rosa blanca, rosa...
y vivo, vivo esperando.

viernes, 29 de enero de 2010

haiti

Se escucha el zumbido del aire que recorre calles viejas. Siente el silbido de un segundo que se pasa y vuela como un ave a la que el mundo no ha tenido el gusto de observar. En ese instante todo tiembla y se encoge y muere el quejido de un niño para el que nada, absolutamente nada, será igual que ayer.

La brisa recorre los últimos rincones de este lugar . El aire ahoga y las cuerdas del tiempo se han tensado para que todo cambie en esas vidas que, pobres, han dejado de luchar por lo que les deparaba el futuro, porque el presente ya se ha encargado de romper toda la ilusión que les quedaba.

Las madres buscan a los niños que pueden haber quedado sepultados por el olvido. Ya no hay vida en este tramo tan natural, tan verde; y solo, entre la espesura, se observan los escombros de unos sentimientos que se desvanecieron en un polvo que la misma naturaleza se ha encargado de alquilar.

Es el momento. Ya no hay último ni primero; el poder igualatorio del destino y de la muerte se hace presente en el momento menos esperado y ya llegó, inquieto y a la vez inerte.

Ya no queda nada en este páramo, las sonrisas se desdibujan, las lágrimas se secan y, en la esquina de la última calleja, no ha quedado aquella casa en la que se podía jugar, vivir y soñar con que algún día llegarían lejos.

Lejos, cerca, la realidad nos acaricia de nuevo con su mano más rígida, más fría, más intensa. No caen lágrimas, sin embargo, la impotencia nos ataca la garganta, donde la voz declina con el día.

lunes, 11 de enero de 2010

romeo ha muerto

Me pregunto ¿para qué sirven las palabras? si, por más que las conjugue para que jueguen perfectamente en su valle blanco, nivoso, el viento sopla en un zumbido suave y se las lleva.

Me pregunto ¿para qué sirve un sentimiento? si, por más que se fortalezca, otra persona puede romperlo en mil pedazos como un cristal que choca contra un muro implacable de cemento, que no se mueve ni se derriba a pesar de los impactos que recibe.

¿Qué fue de todo eso de que el tiempo cura la inmadurez y las heridas? ¿Dónde quedó mi tiempo? pues, ¿dónde quedó la cura de este cuerpo indómito que se niega a ver las realidades?

Soy un Sancho quijotizado por una sociedad hueca. Creo ver la veracidad de las cosas pero, sin embargo, las hormigas me amedrentan y los gigantes me causan risa. Veo narcisos, sueño con mares de sirenas que cantan soledades y de repente, cuando despierto, encuentro que es la efigie de una roca la que causa ese mar tan rojo que atrae los ruidos espantosos de ambulacias que vienen a por mi.
Vuelco la sonrisa en ese vaso blanco que ha ahogado mi vida. Soy el Sancho beodo que escondimos al mundo y baño mi sentido con la droga más profunda del alma y me pregunto, otra vez, ¿ para qué?


Me pregunto¿Para qué sirve un adiós? si, por más que lo digamos, mañana volvemos a aquel punto, sufriendo, para decirnos lo mismo, para repetir el sentido de esta vida que me espera, que te espera.

Me pregunto¿ para qué sirve un beso? si, por más que signifique que existe el amor, queda como una marca de impavidez ante un sentimiento que se extrapola a todos los sentidos.

¿Qué fue de eso de ser romántico? ¿Dónde quedó aquel sentimiento inviolable que existía? Vivo soñando con que todo sea más que pura física pero sucumbo al empirismo y desisto, ya que: "si no lo veo, no lo creo".

Soy un Sancho quijotizado por una sociedad hueca. Me desvanezco en un sentido que no conozco, que no supera el tacto de un mundo inerte que desmenuzo entre mis dedos.
Acaricio lo que puedo alcanzar, pero no llego a ese punto donde el sueño es realidad. Sigo buscando pero nada ni nadie me ayuda a llegar a ese fin tan ansiado, tan perfecto, tan irreal como el destino.
Mojo mis manos en ese extenso mar blanco donde mis dedos se arrugan. Soy el Sancho beodo que escondimos al mundo para que no desvelase esa verdad que la droga más pura del alma desvela y me pregunto, otra vez, ¿ para qué?